Para las manos que arreglan
todo lo que a nadie le urge hasta que se rompe.

Profficio nace de una observación sencilla: los mejores plomeros, electricistas y carpinteros del país no viven en los primeros resultados de Google, ni pagan por anuncios. Viven como nuestros vecinos, como una recomendación de un amigo que conoce a otro amigo. Queremos darles un lugar digno donde puedan trabajar, cobrar y crecer. Sin intermediarios que se queden con la mitad del oficio.

21

Categorías de oficios

3

Modos de contratación

0%

Comisión para el cliente

1·1

Verificación persona a persona

Manifiesto

México trabaja con las manos. Cada día, millones de personas resuelven fugas, cambian cables, cocinan comidas familiares o cuidan a un abuelo. Casi siempre sin contrato, casi siempre cobrando menos de lo que valen, casi siempre dependiendo del próximo “me recomiendas a alguien”.

Eso no es un problema de oficio. Es un problema de infraestructura. Les falta un lugar donde su reputación viaje con ellos, donde su calendario se respete.

Profficio es esa infraestructura: un directorio verificado, un calendario con slots reales, y un perfil que crece con cada servicio bien hecho. Queremos construir la libreta de confianza que tu familia ha tenido siempre, pero abierta para el país.

Tres cosas que nunca negociamos.

Verificación real

Cada profesionista pasa por una revisión de identidad. No prometemos lo que no podemos sostener.

Sin intermediarios

El precio que ves es el que cobra quien hace el trabajo.

Reseñas reales

Solo quienes contrataron en la plataforma pueden reseñar. Sin bots, sin reseñas pagadas, sin filtros cosméticos.

La libreta de confianza que tu familia ya tenía.

Casi todo hogar mexicano funciona con los mismos nombres: el plomero del suegro, la señora que limpia en casa de la tía, el mecánico del compadre. Son contactos que se heredan como recetas y que rara vez salen del grupo familiar de WhatsApp.

Profficio parte de esa observación: el mejor profesionista del país ya existe, simplemente vive escondido. No hay que inventar talento; hay que construir la herramienta que lo haga encontrable, verificable y pagable sin ceder el control al intermediario.